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Las esculturas del chileno Nicolás Miranda y la búsqueda de provocación en las calles porteñas
(Por Claudia Lorenzón) Con una obra que busca interpelar a través de la ironía y el humor, el artista chileno Nicolás Miranda, que este año provocó gran revuelo en España al emplazar en el espacio público una escultura del rey emérito Juan Carlos I con un rifle amenazante que simulaba apuntar a la célebre estatua “El Oso y el Madroño”, intervino lugares de la ciudad de Buenos Aires de gran carga simbólica como Plaza de Mayo o el Palacio de Tribunales con esculturas de Juanito Laguna, una joven marginal y un policía federal, en un gesto político destinado a resignificar el entorno y provocar respuestas.
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