Ricardo Fort, el excéntrico multimillonario heredero de una de las marcas chocolateras más importantes del país, artífice de una carrera mediática tan meteórica como breve que terminó con su muerte el 25 de noviembre de 2013 a los 45 años, sobrevive una década después como un ícono de la ostentación y el consumo irónico, en forma de frases, memes y declaraciones imperecederas.